
Una pregunta frecuente al hablar de Inteligencia Artificial en la empresa es si primero hay que cambiar de sistemas. En la mayoría de los casos, no. El ERP, el CRM y las bases de datos existentes contienen justo la información que hace útil a un asistente de IA.
La IA como una capa, no como un reemplazo
Un modelo de lenguaje, por sí solo, no conoce tus existencias, tus precios ni tus políticas. Lo que lo vuelve útil es conectarlo a esas fuentes mediante una API intermedia que define qué puede consultar y qué no.
- Consulta controlada: la IA pide información a una API con permisos acotados; nunca accede directo a la base de datos.
- Respuestas fundamentadas: con RAG, las respuestas se basan en tus documentos y datos vigentes.
- Trazabilidad: cada consulta y respuesta se registra para revisión.
Por dónde empezar
Identifica una pregunta que tu equipo responde muchas veces al día y cuya respuesta ya está en un sistema. Ese es un buen primer caso: acotado, medible y de bajo riesgo.
En DDSis analizamos el proceso, diseñamos la integración y definimos los controles antes de elegir el modelo de IA.
